Blogia

Mi Fracaso Personal

PERFUME DE ABRIL

Ayer salí muy tarde del periódico, sobre las 01.00. Estuve ayudando a R. con una información que saldrá este fin de semana, una información un poco inventada y un poco provocada. Era muy tarde, así que creo que cometimos errores gramaticales y morfosintácticos. Fuimos los dos últimos en salir de la redacción. Luego fuimos a cenar, aunque nos costó bastante encontrar algo abierto. Invitó R., que este mes ha cobrado la paga extraordinaria y como recompensa por haberla ayudado a redactar la información. Nos pedimos unos bocadillos enormes, aunque el pan parecía corcho de lo tieso que estaba y con la hora que era en el bar ya habían apagado la plancha. Luego R. se fue a dormir, porque hoy tenía que coger el autobús muy temprano, y yo estuve en el irladés, donde había quedado con unos compañeros del trabajo.

Me pedí un Cacique con cola, que hacía semanas que llevaba sin beber. Siempre que estoy por el irlandés acaba pasando algo extraño. Hace poco coincidimos con José Antonio Maldonado, el hombre del tiempo de La Primera. Ayer se nos presentó un hombre que creo que era representante de colonias y conocido del amigo de un amigo. Nos repartió botes de perfúmenes a todos los que estábamos allí y nos invitó a unos tequilas con sal y limón. Analizando ahora lo que hablamos, creo que sus intenciones no eran hacer promoción de su colonia, que tenía un olor bastante fuerte y acabó aturdiéndome. En algún momento de la conversación, al ver que no le hacíamos mucho caso, preguntó: "¿Todos los guapos sois sordos?". De inmediato, salimos del irlandés (llevándonos la colonia). Llegué al piso sobre las 02.30, y mientras leía un libro sobre Leonard Cohen y escuchaba un CD de Slint me quedé dormido. Creo que ha llovido toda la noche.

TRES VIAJES PARA PRIMAVERA

En los últimos días he hecho planes para próximos fines de semana de la primavera:

- Último fin de semana de abril. L, mi compañera de sección en el periódico, M, que está en Cultura, y yo hemos decidio ir a Priego de Córdoba a hacer turismo rural. A mí lo del senderismo y todo eso me cansa sólo de pensarlo, pero me he apuntando sin medir las consecuencias (las agujetas, el cansancio, la comida típica). Siempre he relacionado el turismo con el McDonald y el metro, así que será una experiencia nueva.

- 7 y 8 de mayo. Viaje a Ciudad Real. No sé con quién iré pero ya lo tengo decidido. Me hospedaré en algún lugar barato, aunque será principio de mes y aún no tendré la cuenta bancaria en números rojos. El viaje hasta allí desde Córdoba no es caro, porque está bien comunicado. Cogeré un tren o un autobús el sábado por la mañana. Por la noche tocan La Buena Vida, Manta Ray, Schwartz y Sexy Sadie. De estos grupos sólo he visto a La Buena Vida, y el concierto me pareció muy bueno, así que quiero comprobar si han incorporado "Nadadora" al repertorio en directo. Me gustó ver a Irantzu en directo y a Mikel, que parecía que abrazaba la guitarra. Después del concierto que dieron en Córdoba, a principios de enero, celebré la Semana Internacional de La Buena Vida.

- Fecha sin determinar. Viaje a Barcelona con M, la murciana de Cádiz. Decidimos este viaje el fin de semana pasdo. La escusa es ir al Forum, aunque no sabemos muy bien lo que es. En realidad, queremos ir a Barcelona. Es el viaje más difícil, porque los dos tendremos que ahorrar. Aún no tiene fecha.

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Hoy he sabido que hay grandes cambios en el periódico, pero que ninguno me afecta mucho de manera directa. Una lástima.

VOY POR LA VIDA PERDIENDO TRENES Y COGIENDO RESFRIADOS

El fin de semana salió todo al revés. M. no pudo venir el viernes porque en Murcia estaba lloviendo por la mañana y por una serie de infortunios perdió el autobús, así que tuvo que coger el bus del sábado. Llegó a Córdoba sobre las 15.00. Comimos en el chino-japonés. Yo probé por primera vez el cerdo agridulce, aunque ella no se atrevió con el sushi. Luego estuvimos en La Corredera tomando un café. Tocaba un cantautor bastante triste que sonaba bien, pero al que no se le entendía nada, supongo que por el equipo de sonido. Luego fuimos a la estación de trenes y cogimos el que sale a las 18.30 en dirección a Sevilla para ir a Peñaflor y sorprender a Á por su cumpleaños. No se lo esperaba, pero ella también nos sorprendió a nosotros porque estaba muy resfriada. Se volvió con nosotros a Córdoba con la intención de salir, pero cuando llegamos llovía mucho. Pedimos un par de pizzas y cenamos en mi piso. Luego, Á se tomó un Frenadol y se quedó dormida, así que no salimos. La verdad es que creo que ninguno de los tres tenía muchas ganas de estar por ahí lloviendo tanto. Estuvimos viendo Salsa Rosa, aunque ningún personaje interesante. Recordamos que el fin de semana que estábamos pasando era igual a otros que pasábamos en Sevilla en época de exámenes.

Á durmió en mi cama, que es como dormir sobre un somier; M durmió en el sofá, que es como dormir en tres tablas; y yo dormí en la cama sin almohada de mi compañero de piso, que para mí es como dormir sobre el suelo. Así que creo que ninguno de los tres durmimos del todo bien.

El domingo fuimos a recoger a C., una amiga nuestra de la facultad que vive y trabaja en Córdoba. Almorzamos con ella en el Papá Rancho. Luego tomamos café en el Dwomo. Á y M cogieron de nuevo el tren de las 18.30. Yo acompañé a C a su piso a soltar la maleta que había dejado en consigna en la estación de autobuses y luego estuvimos por La Corredera. Nos pusimos al día de nuestras vidas.

Luego volví a casa, empapado. Durante el camino cerré el paraguas, aunque no dejó de llover. Mientras me secaba, preparé una infusión, té con azúcar. Es fácil distinguir el vaso que utilicé, entre todos los que había en el fregadero del desayuno y de las coca colas. Tengo por costumbre cristalizar las disoluciones. Por la noche estuve solo en el piso, pensando en todo lo que habíamos hablado y en todo lo que habíamos recordado (las clases, los profesores, los compañeros, la ciudad). Se me vino a la cabeza una canción de Le Mans: "Voy por la vida perdiendo trenes y cogiendo resfriados". Creo que fue una anticipación de lo que una compañera del trabajo me ha dicho hoy por la mañana, después de preguntarme por C., a quien conocí hace un par de fines de semana en el Kurtuba. "Los trenes sólo pasan una vez en la vida", me ha dicho.

-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Anoche también estuve viendo el certamen de Miss España, un concurso que me repugna pero que no puedo dejar de ver todos los años. Aparte de las participantes, lo que más me llamó la atención fue el look de los presentadores: vuelven los 80.

RELATO DE UN FIN DE SEMANA CONTADO POR ADELANTADO

Ayer hablé con M., la murciana de Cádiz, y estuvimos planeando el fin de semana. Es el cumpleaños de Á., así que hemos pensado en presentarnos de improviso en Peñaflor y sorprenderla. Á. trabaja en Huelva, pero como es su cumpleaños hemos supuesto que irá a Peñaflor, que está a unos 40 minutos en tren de Córdoba. Supongo que M. y yo haremos lo siguiente.

- Viernes. M. llegará a Córdoba, en tren o en autobús, desde Murcia. Aunque no sé a qué hora, me escaquearé media hora del trabajo e iré a recogerla. Llevaremos sin vernos varios meses. Luego iremos a mi piso. Ella soltará sus cosas y yo volveré al trabajo. Creo que ella dará una vuelta por Córdoba. Luego saldré del periódico y quedaremos para cenar. Probablemente la llevaré al japonés, que dan bufé libre por seis euros. Luego tomaremos una copa por La Corredera. Iremos a algún pub del centro, al Dadá o al Freaktown. Volveremos temprano al piso y hablaremos hasta tarde.

- Sábado. Por la mañana cogeremos el tren e iremos a Peñaflor. Sorpresa de Á., que no nos espera. La estancia allí es imprevisible, y sólo puedo imaginarla entre una cafetería y piedras negras. Recordaremos a toda la gente que no ha podido venir. Volveré a Córdoba sobre las 20.00. M. se quedará en Peñaflor y dormirá en casa de Á. Yo no saldré. Me quedaré en casa viendo la tele y pensando en todo lo que hemos hablado.

- Domingo. Llamaré a R. Para almorzar. Iremos a algún sitio barato, porque será final de mes y los dos estaremos en números rojos. Por la tarde, ella irá al periódico y yo iré a casa, a dormir. No haré nada en toda la tarde. A lo mejor salgo a pasear. Escucharé música. Llamaré a casa y contaré lo que he hecho el fin de semana. Por la noche recibiré una llamada de periódico, y me dirán qué tengo que hacer el día siguiente.

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

En los últimos días he sabido de mucha gente que llevaba meses perdida. De M.J., por ejemplo, que sigue preparándose las oposiciones y a la que llevo sin ver desde el mes de julio. También he sabido de L., su compañera de piso. El encuentro del fin de semana será alegre y a la vez muy triste.

COSAS QUE TENÍA QUE HABER HECHO Y NO HICE

Hoy ha sido un día vago, y la mayoría de cosas que iba a hacer no las he hecho. Las he escrito en un decálogo:

1.- Comprar un nuevo ratón para el ordenador. El que tengo muere. Cuando enciendo el equipo, la flecha se queda inmóvil en la pantalla, y tengo que suspender el sistema o volver a reiniciar el ordenador. El otro día compré uno, pero se ve que es incompatible con la torre.

2.- Desayunar con Á. Nos dijimos anoche, después de cenar, que esta mañana quedaríamos para tomar un café. Al final no nos hemos llamado, aunque, según nos hemos confesado luego, los dos hemos estado a punto.

3.- Llevar a mamá en el coche al mercadillo. El mercadillo está frente al supermercado donde ayer pinché el coche, a unos 20 minutos andando desde casa. Mamá lleva diciéndome toda la semana que hoy tenía que llevarla en coche, porque ella aún no se ha montado conmigo, pero que tenía que ser a las 09.00. Claro, yo me he quedado dormido y ella se ha ido andando.

4.- Pasarme por el estudio de S, que es el fotógrafo en Montilla del diario para el que trabajo. Nos debíamos unas cervezas. Por pereza, tampoco he ido.

5.- Contestar e-mails y sms. Como de costumbre, los he dejado para mañana.

6.- Ir a tomar café con Á. y con M., que hoy llegaba de Málaga.

7.- Devolver unas cintas de vídeo que me prestaron en octubre.

8.- Visitar a la abuela, que ha estado algunos días en la cama.

9.- Practicar con el coche. Hoy no lo he cogido en todo el día.

10.- Ir a unas jornadas sobre el rock en la transición, donde me tenían que dar un pase para el concierto que Rosendo da mañana en Montilla y al que estoy invitado. Como mañana trabajo y estaré en Córdoba, pues no he ido a recoger la acreditación.

EL CLAVO INCRUSTRADO EN LA RUEDA

Ayer pinché una rueda del coche. Me di cuenta cuando llegué al supermercado para comprar el pan, nada más aparcar. No lo había notado en el volante, porque está tan duro que siempre hay que maniobrar con mucho esfuerzo. Tampoco me di cuenta en la dirección del coche, porque dudo que este coche tenga dirección. La cosa es que yo, tan normal, volví a coger el coche con la rueda pinchada para volver a casa. El supermercado queda a unos 20 minutos andando. Ahora, con el coche, desde que me dedico a aprender a conducir y a aparcar, mamá aprovecha y no para de encargarme recados, recados que antes se hacían diariamente sin necesidad de ir en vehículo. Ir al supermercado para comprar el pan, por ejemplo. En casa nunca hemos ido al supermercado a comprar el pan, porque el panadero pasa personalmente por nuestra calle tres veces a lo largo de la mañana. Pero, claro, ahora con el coche es diferente. Hoy le he dicho a mamá que la gasolina vale mucho más cara que el pan, y que las barras del supermercado son congeladas, pero aún así he tenido que ir.

La cosa es que en casa a todos le han entrado una fiebre del coche conmigo. Me dicen a todas horas que tengo que cogerlo más, que cuando me acostumbre a él iré a todos sitios en vehículo, cosa a la que yo no pienso ceder. De estos últimos días, como el volante está tan duro porque hace fricción con el cuadro de las velocidades y chirría todo el rato, se me ha levantado la piel de las palmas de las manos, y me he tenido que comprar una caja de Nivea para bajar la irritación.

Por la tarde hemos intentado cambiar la rueda, aunque yo ni siquiera sabía dónde estaba la de repuesto ni cómo se utilizaba el gato. Tengo alergia a todo lo que tenga que ver con tuercas, hierros y herramientas, pero me iba a enseñar papá, que nunca ha tenido vehículo ni tiene el carné de conducir. Claro, no hemos podido. A lo más que hemos llegado es a encontrar la rueda de repuesto, que estaba oculta debajo del coche. Luego, no podíamos desatornillar la que estaba puesta, y papá se ha ofrecido a utilizar la machota para desenroscarla, cosa a la que, por supuesto, yo me he negado. Así que he tenido que telefonear a A., mi cuñado, que es mecánico y me vendió el coche. Como yo le conté lo de mi padre y la machota, ha venido rápidamente, y ha arreglado el estropicio. Al principio me dijo que la rueda se había roto de rozar todo el rato con los bordillos. Me entró vergüenza al principio, porque unas veces rozo pero otras veces no. Pero cuando ha quitado la rueda tenía un clavo incrustrado. Esto contrastaba con la teoría de mi madre, que decía que tal vez algún vecino me la había rajado con una navaja, y con la de mi padre, que defendía la hipótesis de los bordillos.

Sobre las 19.00 me ha llamado Á., que había venido de Madrid a hacer unas pruebas para trabajar en La Caixa. Íbamos a ir al cine a Puente Genil, pero al final lo hemos descartado, así que hemos ido a cenar. En las últimas semanas he descubierto que ir a cenar es una de mis actividades favoritas, algo que incide especialmente en el constante estado de mi cuenta bancaria en números rojos.

SMS, E-MAILS Y LLAMADAS PERDIDAS

Tengo el defecto de contestar los mensajes, los correos electrónicos y las llamadas perdidas horas más tarde o incluso días después de recibirlas. A veces, incluso, pasa tanto tiempo que mi nueva llamada, mi nuevo e-mail o mi nuevo sms no se interpreta como respuesta. Como consecuencia de esta costumbre, puedo tardar semanas o incluso meses en establecer una conversación a distancia. Ayer, por ejemplo, recibí un mensaje de Á., una amiga de la carrera que trabaja en Huelva y a la que aún no he contestado, pero a la que voy a responder nada más terminar de escribir esto. R., una compañera de trabajo, no entiende mi costumbre, pero ya se ha hecho a la idea. El sábado pasado, por ejemplo, ella me envió un SMS para ver si quedábamos por la noche, y le respondí esa misma noche. Claro, ya era tarde para quedar. A C. tengo que contestarle un sms que me envió hace dos semanas; y a M. tengo que escribirle un e-mail. Lo haré mañana.

Ahora voy a grabarme un CD de Slint que me he bajado de Internet. Era un grupo del que había leído muchas cosas buenas, aunque tampoco es para tanto. Lo de la música por Internet está bien, aunque estoy un poco en contra porque es tal la cantidad de canciones que puedes llegar a escuchar al día que corres el riesgo de, al final, no recordar ni un estribillo. Me di cuenta hace un par de días, cuando estuve grabando el último disco de The Strokes y ahora no recuerdo ni una canción. Aunque de la red me he bajado algunas de las que ahora son mis canciones favoritas. Por ejemplo, algunas de Astrud, un grupo que debería de ser un fenómeno de masas, pero en España ya se sabe. A mí, Genís me recuerda a Jarvis Cocker, el cantante de Pulp, que en su país es un mito sexual entre las jóvenes y él tiene ya más de 40 años.

Hoy he estado toda la tarde viendo la tele. Hacía semanas que no me tragaba tantas horas de televisión, y he vuelto a empezar a engancharme a algunos programas que antes no me perdía. El Diario de Patricia, por ejemplo, o la sección talk-show de Sabor a Ti. Ana Rosa Quintana es mucho más cínica que Patricia; sabe cómo torturar a sus invitados. Las adicciones eran hoy el tema del día. En el plató había un joven enganchado a Internet y adictos al tabaco, al gimnasio y a no sé qué otras cosas más. Pero lo que más me ha llamado la atención es la llamada telefónica de una mujer adicta al amor y al sexo. Explicó que lo suyo no era la atracción puramente física, sino un deseo romántico que la invadía al estilo de las películas tipo Pretty Woman o Titanic. Era tal el deseo de vivir una historia de amor que provocaba las situaciones, elegía a sus objetivos y tramaba los relatos. A mí, poco experimentado en estos asuntos, se me han venido a la cabeza algunos nombres de conocidos/as con esos síntomas.

"HEY" Y "SILVER"

Todo el día haciendo cosas útiles: comprando un ratón para el ordenador, poniendo al día la cartilla del banco (casi en números rojos, la semana pasada demasiados almuerzos y demasiadas cenas fuera de casa), aprendiendo a aparcar con el coche. (Me encanta escribir gerundios, será porque en el periódico está prohibido utilizarlos)

A mediodía oí en los informativos que los detenidos por los atentados de Madrid vivían en el barrio de Lavapiés. Una lástima, con lo que me gustó esa parte de la ciudad cuando estuve hace un mes. Creo que mi parte favorita de Madrid. Recuerdo que me costó trabajo llegar hasta la plaza, sobre todo porque no me orientaba con el mapa. Bajé por El Rastro y luego torcí por una calle hacia la izquierda. Creo que se llamaba calle de Mira el Sol. En la esquina había un videoclub de películas de serie B, y me quedé un rato mirando el escaparate. Las portadas eran alucinantes, con robots asesinos, aliens y otros temas de ciencia-ficción. Luego seguí avanzando. Me llamaron la atención los bazares, con todos aquellos productos chinos o marroquíes. Estuve a punto de entrar en uno de ellos, porque hacía frío y no llevaba bufanda, y en Madrid todo el mundo llevaba una bufanda anudada al cuello (de esto me di cuenta en la calle Preciados, parado junto a la estatua del oso y el madroño). También pasé por una calle donde había corralas. Todo me resultó muy castizo, pero al mismo tiempo muy cosmopolita. En la plaza de Lavapiés entré a una frutería donde vendían productos con nombre muy exóticos. Compré algunas cosas que ya no recuerdo ni cómo se llamaban. Luego estuve en la Casa Encendida, donde ensayaba un grupo y había un certamen de cortometrajes muy experimentales, que a mí me aburrieron.

Hoy me ha parecido que llegaba la primavera. Me vino esta idea cuando conducía cerca del ambulatorio, que es una de mis zonas favoritas de Montilla y maniobraba tanto que empecé a sudar. Me pareció que quizás ya pegaba la manga corta, y recordé que tengo que comprar ropa de entretiempo. Hace unos días que estuve por el centro de Córdoba, y pasé por varias tiendas de ropa. Cuando entré en Zara, todo me pareció tan forzadamente moderno, tan cutre, tan fashion, que me entró de pronto una ráfaga marxista y tuve que salirme. Había unas camisas como de hippie moderno, a la última...

Por la tarde he estado en casa, viendo la tele. Había varios talk-shows. En el de la Primera, el tema del día era algo así como “Mi obesidad me hace infeliz”, y el presentador lanzaba preguntas incisivas a los invitados: ¿Cuánto has engordado en los últimos años? ¿Has pensado en hacerte una operación de estómago? ¿No puedes encontrar pareja? En Antena 3, daban algo de cibernovios. Me hice una infusión y estuve bajándome música de Internet, algunas canciones de los Pixies que hace tiempo que no escuchaba porque las tenía en disco de vinilo y tengo la aguja rota del tocadiscos. Me reencontré con “Hey” y con “Silver”, que llevaba años sin oír y me traen muchísimos recuerdos de cuando estudiaba COU. Voy a grabármelas en un CD.

LUNES ENTRESEMANA

Llevaba meses sin pasar un día como el de ayer, igual al de hace años cuando estaba en el instituto o en el colegio. Me vinieron muchos recuerdos. Como estoy de descanso, no hice otra cosa que ver la tele, leer y escuchar música. Necesitaba un lunes así, suerte que tengo toda la semana libre. Había pensado ir a Huelva o a Sevilla aunque fuese un día, sobre todo por ver a Á., a quien no he visto desde hace meses, pero necesitaba descansar. Me desperté sobre las 09.30 y desayuné viendo La mirada crítica, el mejor de los programas actuales de televisión. La presentadora cada vez me gusta más, y luego está toda esa gente tan culta y tan entendida. Creo que debería grabarlo cada día para verlo por las noches. Toda la mañana la pasé escuchando música, viendo el programa de María Teresa Campos y leyendo.

Por la tarde fui a dar una vuelta con el coche, a hacer unos aparcamientos porque tengo el problema de que no puedo ir conduciendo a ninguna parte porque no recuerdo cómo se maniobra el coche para aparcar, así que tengo que practicar. Me pasaré toda la semana haciendo aparcamientos con el coche, algo que a mí me horroriza. Detesto el coche y conducir. Y hacer aparcamientos más que nada. No entiendo cómo hay gente que coge el coche en Montilla para ir a cualquier sitio. No quiero que el coche se convierta en mis piernas. Me niego. Siempre he ido andando a cualquier sitio porque me gusta pasear. Sobre todo aquí, que para ir a cualquier sitio no se tarda más de 10 minutos.

Por la noche estuve viendo la tele en casa, tranquilo. No ponían nada interesante, así que todo el rato hice zapping entre Ana y los siete y la película que daban en Antena 3, Algo pasa con Mary. Me habían dicho que era una historia entretenida, pero me resultó una zafiedad, casi tan mala como Ana y los siete.

---------------------------------------------------------------------------

Algunas canciones que escuché ayer:

- The Strokes: "What ever happened?". "Quiero ser olvidado. No quiero ser recordado".

- The Smiths: "There is a light that never goes out".
LLÉVAME POR AHÍ ESTA NOCHE
DONDE HAYA MÚSICA Y HAYA GENTE
JOVEN Y ANIMADA

PASEANDO EN TU COCHE
NUNCA QUIERO VOLVER A CASA
PORQUE NO TENGO YA
NINGUNA CASA A LA QUE VOLVER

LLÉVAME POR AHÍ ESTA NOCHE
PORQUE QUIERO VER GENTE
Y QUIERO VER LUCES

PASEANDO EN TU COCHE
OH POR FAVOR NO ME DEJES EN CASA
PORQUE NO ES MI CASA, ES LA DE ELLOS
Y YA NO SOY BIENVENIDO

Y SI UN AUTOBÚS DE DOS PISOS
CHOCA CONTRA NOSOTROS
MORIR A TU LADO...
SERIA UNA FORMA TAN DIVINA DE MORIR

Y SI UN CAMIÓN DE DIEZ TONELADAS
NOS MATA A AMBOS
MORIR A TU LADO...
BUENO, EL PLACER Y EL PRIVILEGIO SERIAN MÍOS

LLÉVAME POR AHÍ ESTA NOCHE
OH LLÉVAME A CUALQUIER PARTE, NO ME IMPORTA, NO ME IMPORTA, NO ME IMPORTA

Y EN EL OSCURO TÚNEL
PENSÉ, OH DIOS, MI OPORTUNIDAD HA LLEGADO AL FIN
(PERO ENTONCES UN EXTRAÑO MIEDO SE APODERÓ DE MÍ Y
SIMPLEMENTE, NO PUDE PREGUNTAR)

LLÉVAME POR AHÍ ESTA NOCHE
LLÉVAME A CUALQUIER SITIO, NO ME IMPORTA
NO ME IMPORTA, NO ME IMPORTA

PASEANDO EN TU COCHE
NUNCA QUIERO VOLVER A CASA
PORQUE NO TENGO YA
NINGUNA CASA A LA QUE VOLVER

Y SI UN AUTOBÚS DE DOS PISOS
CHOCA CONTRA NOSOTROS
MORIR A TU LADO
SERIA UNA FORMA DIVINA DE MORIR...

Y SI UN CAMIÓN DE DIEZ TONELADAS
NOS MATA A AMBOS
MORIR A TU LADO...
BUENO, EL PLACER Y EL PRIVILEGIO SERIAN MÍOS

HAY UNA LUZ QUE NUNCA SE APAGA

- Le Mans: "Con Peru en la playa".
"Recorrer la ciudad y después bordear la playa. Peru va siempre atrás, agarrándose fuerte a mi espalda. Bajaré hasta el mar para ver cómo nada Peru. Está bien pasear y hablar. Descansar bajo el sol; él me hace reír con ganas. Intentar olvidar, ver su tabla entre las olas. Conducir y volver por la noche de vuelta a casa. Ojalá él me quierar".

- The Smiths: "Cemetry Gates"
UN ESPANTOSO DÍA SOLEADO
NOS ENCONTRAMOS EN LAS PUERTAS DEL CEMENTERIO
KEATS Y YEATS ESTÁN DE TU LADO
UN ESPANTOSO DÍA SOLEADO
NOS ENCONTRAMOS EN LAS PUERTAS DEL CEMENTERIO
KEATS Y YEATS ESTÁN DE TU LADO
MIENTRAS QUE WILDE ESTÁ DEL MÍO

ASÍ QUE ENTRAMOS Y GRAVEMENTE LEEMOS LAS LÁPIDAS
TODAS AQUELLAS PERSONAS, TODAS AQUELLAS VIDAS,
¿DONDE ESTÁN AHORA?
CON AMORES, CON ODIOS
CON PASIONES COMO LAS MÍAS
NACIERON
Y LUEGO VIVIERON
Y DESPUÉS MURIERON
ME PARECE TAN INJUSTO
QUE QUIERO LLORAR

DIJISTE, "TRES VECES HA SALUDADO AQUÍ EL SOL AL AMANECER"
Y RECLAMAS ESAS PALABRAS COMO TUYAS
PERO YO QUE SOY UN "CHICO LEÍDO", HE OÍDO
PRONUNCIARLAS CIENTOS DE VECES (PUEDE QUE MENOS, PUEDE QUE MÁS)
SI VAS A ESCRIBIR PROSA/POEMAS
LA PALABRAS QUE USES DEBEN SER TUYAS
NO PLAGIARAS O LAS TOMARAS 'PRESTADAS'
YA QUE SIEMPRE HAY ALGUIEN, CON UNA GRAN NARIZ, EN ALGUNA PARTE, QUE LO SABE
Y QUE HACE QUE METAS LA PATA, Y QUE SE RÍE
CUANDO CAES
QUE HARÁ QUE TE EQUIVOQUES Y SE REIRÁ
CUANDO CAIGAS

DICES, "LONG DONE DO DOES DID"
PALABRAS QUE SOLAMENTE PODRÍAN SER TUYAS
Y ENTONCES ENSEÑAS EL TEXTO
DEL QUE FUERON ARRANCADAS
(UNA PUTA MAREADA, 1804)

UN ESPANTOSO DÍA SOLEADO
VAMOS A IR DONDE SOMOS FELICES
Y NOS ENCONTRAMOS EN LAS PUERTAS DEL CEMENTERIO
KEATS Y YEATS ESTÁN DE TU LADO
UN ESPANTOSO DÍA SOLEADO
VAYAMOS DONDE NOS REQUIEREN
Y NOS REUNIMOS EN LAS PUERTAS DEL CEMENTERIO
KEATS Y YEATS ESTÁN DE TU LADO
PERO PIERDES
PORQUE WILDE ESTÁ DE LA MÍA

---------------------------------------------------------------------------

Alguna cosa que leí ayer:

"Todo es escritura, es decir fábula. ¿Pero de qué nos sirve la verdad que tranquiliza al propietario honesto? Nuestra verdad posible tiene que ser invención, es decir escritura, literatura, pintura, escultura, agricultura, piscicultura, todas las turas de este mundo. Los valores, turas, la santidad, una tura, la sociedad, una tura, el amor, pura tura, la belleza, tura de turas". Julio Cortázar, 'Rayuela'.

MI VOTO

Llevo cuatro días enfadado, mirando la tele. Desde el jueves, no puedo hacer otra cosa que mirar la tele, escuchar la radio y leer los periódicos. Me alegro de haber votado por correo, porque así pude decidirme antes de que pasara todo y no he cambiado el sentido de mi voto. Lo mandé hace una semana. Me costó mucho decidirme, y sobre todo entender cómo se hacía. Necesité una mañana entera, la mañana de reflexión. Primero elegí el de las elecciones de Andalucía. Tenía más de diez papeletas diferentes, así que cogí tres y las metí en el sobre. Luego hice lo mismo con las del Congreso de los Diputados. Las del Senado fueron diferentes. Desde el primer momento, me sentí identificado con el Partido de la Gente Agobiada y Cabreada, así que taché todas sus cruces. Pensé que sería gente muy honesta, y para elegirlos a ellos no me hicieron falta mítines, ni eslogan. Luego taché todas las cruces de un partido que tenía como logotipo un retrete. Y a continuación taché las casillas de los partidos republicanos y los de izquierdas y ecologistas. Para el final dejé el PP y las diferentes modalidades de la Falange, porque eran un poco confusas. Me gustó ver la papeleta salmón con todas las casillas tachadas, y más ahora que sé que habría cambiado el sentido de mi voto, que habría seleccionado las papeletas y las casillas del PSOE para impedir que el PP volviera a ganar las elecciones. Pero habría sido dejarme guiar por el voto útil. Me alegra haber votado por correo, sobre todo ahora que sé el resultado de las elecciones.

El viernes no pude ir a la manifestación. El jueves sí estuve en el Bulevar, y allí me encontré a C, una amiga de la facultad de Sevilla a quien llevaba sin ver varios meses. Tenemos que quedar. El viernes estuve en Guadalcázar y La Carlota. Lo pasé mal. Estuve hablando con familiares de las víctimas de Madrid, para hacer una información. Terminé tarde de trabajar, así que no pude ir a la manifestación. Pero el sábado estuve delante de la sede del PP, muy cabreado. Fue una concentración “ilegal”, como dijo algún político, aunque no “ilegítima”. Nadie nos tiene que legitimar para protestar en ningún momento. Nosotros los legitimamos a ellos, pero eso no significa que ellos tengan que legitimar nuestros actos. Nuestros actos los legitimamos nosotros mismos, que ya somos bastante legítimos.

Me he pasado toda la tarde viendo la tele, un poco cansado porque ayer salimos en Córdoba M., A., M.C., J., Á., que había venido de Madrid, y yo. Primero estuvimos cenando fuera y luego estuvimos en La Cuadra y Salsaya. Entrar a esos pubs debería estar prohibido, sobre todo por la música que ponen. Hay muchas músicas que deberían estar prohibidas, como la salsa, el merengue o toda la nueva música latina. No entiendo cómo a la gente le puede gustar. El otro día estaba en unos grandes almacenes y vi cómo varios jóvenes compraban discos de Bisbal. Me quedé sorprendido. Los grandes almacenes son el mundo real, así que debería ir más a menudo.

MADRID TE QUIERO

Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero. Madrid te quiero.

ROJO, BLANCO Y NEGRO

Caminando por la calle. Debería de empezar a tomar decisiones drásticas, contundentes. Por ejemplo, negarme a coger el teléfono los fines de semana o los días de descanso, siempre que el número que aparezca en pantalla provenga de una extensión. O negarme a tomar el autobús más de dos veces a la semana. O defender una decisión. El problema está en que, en el fondo, soy profundamente moldeable. No en el sentido de seguir modas y tendencias, en eso estoy en contra por completo (bueno, no sé). El otro día, por ejemplo, leí una entrevista a The White Stripes, con unas preguntas un poco frívolas pero contestadas de manera muy inteligente, o al menos a mí me lo pareció. Hablaban sobre la ropa y la imagen, y le decían al cantante que por qué había tomado la decisión de vestir siempre en blanco, rojo y negro. Él decía que esos colores le sentaban bien, que eran tonos clásicos que combinaban entre ellos. Si a mí me hubieran lanzado la misma pregunta, habría buscado alguna escusa: "Es ropa vieja que tenía en casa"; "Me regalaron un lote de ropa de esos colores" o incluso "el detergente que tengo en casa despinta".

---------------------------------------------------------------------------

Hoy he estado en un mitin de un partido político. Me pareció todo tan cutre, tan programado, tan de serigrafía. Llevaba un cuaderno y un bolígrafo para apuntar, pero en vez de tomar notas me senté entre los afiliados, en las últimas filas. Justo a mi izquierda había dos señores que deberían ser organizadores o algo así. En algunos momentos del discurso, creo que era en los puntos álgidos, empezaban a aplaudir. Otras veces reían a carcajadas y el resto de gente los seguía. A mí me dio un poco de vergüenza haberme dado cuenta, así que decidí hacer lo que ellos empezaban. Por ejemplo, aplaudir o sonreír. Al terminar los discursos me repartieron un pin y una banderita de plástico, y estuve allí ondeándola junto a unos ancianos mientras ponían la música de ese partido político. Todo me pareció de mentira. Las sonrisas y los abrazos, por ejemplo, cuando se relevaban los políticos. El entrante besaba al saliente, lo felicitaba, como si todo fuera muy espontáneo. Al final, los tres políticos se abrazaban y desde el estrado lanzaban besos a su audiencia y a las cámaras de televisión. Los demás ondeábamos la banderita, contagiados de tanto entusiasmo.

---------------------------------------------------------------------------

Algunos mensajes que he leído en televisión: "kiko falso", "soto el mejor", "salu2 a todos"

DISERTACIÓN # 1

En una rueda de prensa del arquitecto Juan Cuenca. Escuchando una disertación sobre edificios históricos, arqueología y jardines. De pronto, me quedo pegado a la mesa. No puedo levantar el puño de la camisa. Un chicle. Un chicle no me deja seguir tomando nota. Menos mal que llevo la grabadora, pienso. Termina la charla. Al levantarme, los hilos del chicle se estiran. Parece de menta. Yo lo tomo como una señal: si no hubiera estudiado periodismo, ahora tengo claro que me decantaría por la arquitectura. Constaté esta idea hace poco, en un viaje a Madrid. Entonces estuve casi una semana paseando por la Gran Vía, mirando para arriba.

---------------------------------------------------------------------------

Como las tengo prohibidas, he hecho una lista de mis conjunciones preposicionales favoritas:
- Sin embargo. Es básica para contraponer ideas. Al mismo nivel está también "no obstante".
- Por otra parte. Nunca sé cómo sustituirla.
- Asimismo.
- En este sentido.
- Como consecuencia.

--------------------------------------------------------------------------

Pensé que no volvería a este diario.